Instinto Materno
Antes de comenzar la lectura, tenga la mente
abierta, y si se enoja, termine de leer, pero acerca de eso que las mujeres
llaman sentido materno, que describen casi como una visión espiritual, me caben
mis serias dudas, es más, lo cuestiono. Solo para nombrar una pequeña cifra “En Colombia el número de
denuncias por maltrato infantil continúa en aumento. Solo entre enero y abril
del presente año, se presentó un incremento del 18 por ciento con relación al
mismo periodo del 2007, al pasar de 20 mil 183 casos a 23 mil 871 denuncias por
los diferentes tipos de agresiones, incluida la violencia familiar. Las cifras se conocieron en la conmemoración del Día Internacional de Niños y Niñas, Víctimas de la agresión, que busca erradicar las prácticas de abuso y maltrato contra la infancia del país, promoviendo el buen trato y la denuncia.
La Directora del Instituto de Bienestar Familiar, Elvira Forero, hizo un llamado a los padres y personas que tienen a cargo los niños, para que se sensibilicen frente a este tipo de delito que atenta contra niños y niñas, aún antes de nacer.
El acceso carnal violento contra los infantes, es otra queja que ha seguido en aumento, pasando de 28 denuncias durante el año pasado a 75 en lo que va corrido de 2008, así como los casos de pornografía infantil los cuales pasaron de 6 a 11 durante el mismo lapso.
Por su parte el abandono registró un incremento del 4 por ciento al pasar de mil 447 quejas a mil 506, en lo que va corrido del año.
Las demandas por desplazamientos y amenazas de los grupos al margen de la ley, pasaron de 185 casos entre enero y abril de 2007 a 252 en el mismo periodo del 2008.”
Tomando parte de este texto, si tan cierto es que el instinto materno
existe, ¿Qué pasa con las madres de los 23,871 infantes maltratados? ¿Qué hay
de los 1506 niños abandonados? Sé que la cifra parece pequeña, pero teniendo en cuenta que la cifra es
anual, y de forma periódica aumenta, se diría que no solo es grande, sino “aterradora”
como dicen los medios de comunicación, no es una especulación sustentada desde
mis complejos de inferioridad, o traída a traumas, la verdad, a mí me toco una
excelente madre, solía pensar que por instinto, las mujeres son todas así,
abnegadas, luchadoras, claras, fuertes, pero no es así.
Es cierto que las mujeres logran un vínculo mayor con sus hijos que los
padres, es normal pensar que es mejor el beneficio que le reporta a un niño,
una madre, que un padre, en una sociedad como la Colombiana, este pensamiento
ya es un paradigma difícil de romper, nuestra cultura ha construido esquemas
extremos, entre la mujer santa y sacrificada, y el hombre, que por ley abandona
el hogar, papa malo, mama buena, “madre no hay sino una, Padre cualquier Hijo
Prodigo”, nos dirigimos con frecuencia nuestras progenitoras como “madrecita”, “mami”,
“mamacita”, pero es cierto también, que las cosas han cambiado, o se cree que han
cambiado, la búsqueda de la realización profesional de la mujer ha relegado a
los niños a un plano secundario, no sería justo pedirle a ella, que no trabaje
y se relegue a su hogar, tampoco que ella se ocupe de su trabajo y sus hijos a
la vez, es más, es cierto, el hombre debería ayudar al igual que la mujer, solo
que dentro de este minúsculo detalle, cabe decir, que el fenómeno de la época es
la Abuela Tutora.
La abuela tutora o nana, es esa señora, que termino criando el hijo de
su hija, la cual, al sentir que no pudo hacerse cargo de él, por razones de
trabajo, divorcio familiar, o simple abandono, transmite esta responsabilidad a
su pariente más cercano, y se desentiende en mayor o menor escala, de la obligación
de la crianza del niño, es normal ahora ver niños que viven las casas de ellas,
y no de sus madres, porque ellas se casaron de nuevo, y el nuevo marido de
manera directa o encubierta, los desterró del hogar, este tipo de cifras, no está
reportado por el ICBF, ¿Dónde queda el celo de la madre que antepondría el
bienestar de su hijo por encima de cualquier otra cosa? Y solo por mencionar
uno de tantos casos y ejemplos que pudiera notificar, no existe de forma tan
consistente tal cosa como el instinto maternal.
Y si existe, no es tan fuerte como el instinto de preservación, y el
instinto sexual, de ese si nos salvamos bien pocos, y muy pocos podrán decir
que rara vez dejan de sentirlo, en lo personal creo, que el llamado “instinto
materno” no es más que un aprendizaje cultural, con un poco de mitología, ayudado
también por la herencia familiar, las madres de Colombia, por cultura era
abnegadas y entregadas a su hogar “madre, es el nombre de Dios en la tierra”
era el viejo refrán, una madre Colombiana de principios del Siglo XX, sostenía
un hogar de 10 a 20 hijos, promedio, además de mantener el hogar impecable, de formación
católica, ellas tomaban sus vidas como sacrificios hechos a sus infantes, a los
que dedicaban día y noche, la siguiente generación redujo sus cifras a 3 a 5
hijos por hogar, y siguieron siendo igual de fuertes, pero ahora la población es
de 1 a 3 hijos por hogar, y se sufre con Dolor una población de niños
solitarios criados, o mal criados por la televisión y el internet, niños, cuya manifestación amorosa se da en cifras
monetarias, en celulares y en comodidad, pero no en la transmisión de valores,
niños malcriados, pero no amados, niños abandonados el 40 por ciento de su día,
desatendidos y abandonados en sus propias casas por negligencia, no es de extrañar, entonces, que las cifras de
delincuencia juvenil sean enormes, que cada vez haya más prostitución infantil,
yo sé que muchas personas dirán ¿y eso que tiene que ver con la madre?.
Es sencillo, si existe el instinto materno (en todas sus dimensiones teóricas),
como lo tienen las vacas, los osos hembras, las yeguas, y cualquier otro
animal, primero por impulso, la madre debería
saber tratar a su hijo, sin más, el impulso le llevaría a responder de manera inequívoca,
a la forma necesaria para proteger y
alimentar a la cría, no es necesario saber, que la mayoría de madres de
la naturaleza cumplen con excelencia su función, existe, un dejo de cierto en
lo del instinto, pero sigue habiendo cuestiones que me hacen pensar que es un
instinto un tanto débil, que algunas dejan a voluntad, entre las cuestiones a las
que me opongo, no es tanto a la existencia de tal, sino a todos los caracteres
y atributos que se les ha dado de forma social,
una casi percepción mística rodea dichos atributos, frases como “yo presiento
cuando a mi hijo le pasa algo malo” es necesario reevaluarlas y poner en una
pesa, la madre como la preceptora de todos los males de su hijo, la madre como
el ser inmortal que protege a su hijo de todo mal, no nos hagamos “tarugos”, yo
creo que toda buena madre, ha dejado caer a su hijo más de una vez, y si es
cierto que su instinto arácnido advierte el peligro, ¿Por qué carajos hay niños
que se revientan tanto? Díganme ustedes que siente una madre, cuando el niño se
raspa en futbol, no me digan que suelta la olla de la sopa y aterrada grita “no
puede ser, mijito acaba de rasparse jugado futbol”, se le han querido dar
atributos de película épica, a un asunto que es más sencillo de lo que parece,
y que necesitaría ser revisado con “mucho ojo clínico”.
Nos gusta creernos los cuentos más exagerados, primero que todo, y como
lo había dicho, la madre y el hijo tienen un fuerte vínculo biológico, que
viene desde el embarazo, hasta la lactancia, en esa etapa, es, cuando se fortalecen los
lazos, tanto es así, que ella comienza a conocer sus necesidades a fondo, a
interpretar su lenguaje gestual, pero, llegando a cierto punto, entre los
animales sociales, o sea, los seres humanos, los lobos, etc., ¿no es normal que
después de cierto tiempo con una persona, uno, sea hombre o mujer se construya
un fuerte lazo intrínseco? ¿De eso no se trata la inteligencia emocional? Ese lazo
no es uso exclusivo de las mujeres, es mi controversia, solo que en esta
sociedad se le ha sido asignada a ella, negada a los hombres por gusto propio,
y discriminada como un prejuicio, un padre también puede crear lazos afectivos
igual de fuertes, existen de hecho, casos de padres que sufren los vómitos, las
náuseas y los mareos de las madres durante el embarazo, los buenos padres
existen, esos que les duele el dolor de su hijo, los que se sacrifican y son
capaces de dar la vida, a aquellos que el latir del corazón de ese pechito les
cambia la forma de ver las cosas, así como existen en suma cantidad los “donadores
de esperma gratis”, esos que andan creyéndose caballos sementales, que les
gusta mejorar la raza de la tierra, y andan pensado que somos muy poquitos,
como para agregarle más población a este hinchado mundo.
A favor de los hombres, he notado que uno de esos raros casos, donde el
hombre participa de la crianza de su hijo, el niño crece no solo más sano y
fuerte, sino que desarrolla su inteligencia con más rapidez, que los hijos de
madres solteras o divorciadas, son menos conflictivos en la sociedad, consiguen
mejores trabajos, y logran sus
objetivos, lástima que haya padres que piensen que la crianza es exclusiva de
las madres, y que haya madres que quieran a sus padres lejos de sus hijos,
fortaleciendo el yerro social, el desequilibrio y el conflicto que genera la
ausencia de ambos roles representados en la familia, los padres, en mi concepto
personal, son tan necesarios como las madres, y mi compasión para aquellos
niños que son criados con la abuela, o que les toca vivir el conflicto de no
tener padre, tendrán una interesante vida de conflictos, no les garantizo que
no alcancen el éxito, pero va a ser un poco más difícil.
En algunos casos las madres que creen que por instinto cumplen su
maternidad, cometen errores garrafales, sobre protección, paternalismo, y
ausencia de reglas, son ellas, las que
descubren después, lo equivocadas que están,
con hijos que no maduran, con desempleados eternos, malos estudiantes,
con ladrones, con viciosos, con desequilibrados emocionales, a criar un hijo se aprende, para educarlo hay
que educarse, se necesita mucho sacrificio, mucha entrega, se necesita dejar de
darse gustos, para que esa vida sobreviva un día mas, se requiere soñar con su
futuro, eso no lo da la pulsión, no hay un solo anima que de forma comprobada
piense en el futuro de sus seres queridos, que planifique como alcanzar sus metas, eso parece ser derecho exclusivo de los seres
“pensantes”, pero parece ser, que en torno a la tradición, pensar es un pecado
mortal, y ser descuidado, uno venial.
¿Quién nos preparara para la escuela de la vida? La vida nos da el
impulso, pero es nuestra voluntad la que marca el camino, mas allá de las
percepciones, y la intuición, una madre o un padre deben dar pasos de plomo,
porque un hijo, es una responsabilidad eterna, es el ser que podrá ser el
sustento y la alegría de nuestra vejez, o nuestra vergüenza. Termino por
felicitar a madres, que han dado la lucha por sus hijos, que le han entregado
lo mejor, no solo material, sino que se saben siempre cariñosas, rectoras de
sus vidas, que les han dado libertad, pero les han enseñado que la libertad
necesita reglas, esas mujeres no las formó el instinto, ellas fueron por
voluntad propia, madres para toda la vida, y eso es aún más loable que el
instinto.
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